La Vejez

La vejez no tiene cura y no la tiene porque no es una enfermedad. Es una etapa de la vida, en la cual se producen cambios fisiológicos y psicológicos, de tal forma que se envejece como se vive.

En un reportaje cuando se le preguntó a qué edad se consideraría viejo para una persona, el Prof. Salvarezza respondió: “Depende para qué. El envejecimiento es algo inevitable: uno se va a volver viejo. Pero cuándo uno se considera un viejo, es una decisión individual y subjetiva. Uno decide que es viejo para tal o cual cosa, y esto no funciona para el conjunto.”

“Esto resulta importante destacarlo porque envejecer tiene, por lo tanto, una instancia de decisión. Claro que el viejo no vive sólo, y la mirada del conjunto es muchas veces negativa y discriminante”.

“A partir del momento de la aceptación de ciertos límites impuestos por la edad, cada uno tendrá que buscar nuevas formas de conceptuar los deseos que van ligados al desarrollo vital. Esto no quiere decir que por aceptar la vejez uno se borre del mundo o desaparezca de la vida, a pesar de que existen ciertos mecanismos políticos y sociales como la jubilación que desde afuera imponen un retiro”, continúa Salvarezza: “Al llegar pocos, los viejos deberían ser vistos como los ejemplares sobresalientes de la especie, pero esto no está considerado así ni desde la sociedad, ni desde los propios viejos, todas las definiciones de la vejez que conocemos hacen hincapié en sus aspectos negativos, los déficits y las pérdidas, Siempre ha sido así, todo el mundo ha pedido vivir lo más posible, pero nadie ha querido llegar a viejo”.

La vejez con su declinación en tanto etapa, puede ser transitada plenamente desde el cuerpo y la mente.

Desde una perspectiva gerontológico es posible brindar las herramientas necesarias para tener la posibilidad de advertir desde que lugar del cuerpo hará síntomas el envejecimiento, algunos lo haremos desde nuestros sentidos (vista u oído), otros desde sus articulaciones (artritis, artrosis, etc.), otros por las funciones intelectuales o psíquicas (deterioro cognitivos, demencias, etc.). Sigmund Freud, llegó a la vejez hasta los ochenta y tres años, y en un artículo que se llama “Lo Perecedero” señala nuestra dificultad, seres humanos al fin, en aceptar que las cosas perecen, que todo cumple un ciclo.

Se trata de prepararnos para la vejez, no para el viejismo invalidante, ya que nacemos para morir se trata de cómo mejor vivir ese trayecto.

Por ello, IPSE Salud Mental, ofrece un espacio multidisciplinario para poder acompañar ese tránsito tanto de la persona mayor como de su familia.

Se atiende por obras sociales y prepagas Consultar